Lozano: “En un año la precariedad laboral involucró a 1.215.000 personas más”

Difundimos el Informe sobre Mercado Laboral, A un año de la asunción de Macri. Radiografía y Dinámica, elaborado por Claudio Lozano, coordinador del lnstituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), junto a Tomás Raffo. El informe contiene elementos que intervienen en la discusión abierta sobre las paritarias y la pobreza, y compara el Segundo Trimestre de 2016 y el Segundo Trimestre de 2015 en base a la última información desagregada proporcionada por el nuevo INDEC.

precarizacion-laboral

Lo mas relevante que surge de este estudio es: 

a) La desocupación no es el único indicador de insatisfacción del mercado laboral. Junto al 9,3% de desempleo correspondiente al segundo trimestre de 2016, hay que computar que hay un 15,7% de la PEA (Población Económicamente Activa) que está ocupada pero que igualmente sigue buscando empleo. Por ende, la presión global y efectiva en el mercado laboral de quienes buscan empleo, y que con su oferta facilitan la depresión de la media salarial, asciende al 25% de la PEA.

b) Hay además un 6% adicional de trabajadores que, si bien están ocupados y no buscan empleo, declaran en la encuesta que están disponibles para trabajar más. Por ende, la disponibilidad de mano de obra en el mercado laboral argentino (el verdadero ejército de reserva) es del 31,1% de la PEA.

c) El estudio muestra que las distintas formas de precariedad laboral involucran, -a mediados de 2016-, al 51,1% de la PEA. Es decir, a 9.105.198 personas. Porcentaje éste que, al compararlo con el segundo trimestre del año anterior, exhibe un incremento de la precariedad que va de 46,3% a 51,1%. Es decir que en un año la precariedad laboral involucró a 1.215.000 personas más.

d) En este marco, el ingreso medio de los ocupados desciende en el año un 7,5% generando el cuadro de empobrecimiento que explica el 32,2% de pobreza relevado a Junio de 2016.

e) Como resultado de lo expuesto, a mediados de 2016 el ingreso promedio de los ocupados remunerados asciende a $10.071, seis de cada diez gana menos que el promedio, mientras que la canasta de pobreza para una familia tipo se ubica en los $12.000. Esto explica que la pobreza involucre también a los que tienen empleo. Aún estando ocupados el 22% de quienes trabajan son pobres y medio millón de trabajadores son indigentes.

f)La información presentada permite comparar la distribución del ingreso en un momento y en otro. A seis meses del nuevo gobierno la masa salarial había perdido casi un punto porcentual, lo cual implica una transferencia de $ 63.200 millones de los trabajadores hacia los grupos económicos concentrados en tan solo un año”.

El informe

Claudio Lozano-Tomás Raffo

 Base estadística: Samantha Horwitz-Javier Rameri

 Radiografía de la Fuerza Laboral Situación al II trimestre 2016

15C

A partir de la información publicada hasta el momento por el actual INDEC es posible realizar un primer diagnóstico general sobre las condiciones en las que se inserta la fuerza laboral al promediar el año 2016.

Hace unos meses atrás habíamos analizado la dinámica asumida por las principales tasas del mercado laboral publicada por el nuevo INDEC en proceso de recuperación de las estadísticas públicas[1]. En aquella oportunidad se avanzó en la construcción de una hipótesis respecto al aumento verificado en el desempleo en función de determinar la incidencia que correspondía al sinceramiento de las estadísticas que implicó el fin de la intervención del organismo encargado de proveerlas, diferenciándola del efecto concreto que en el cuadro laboral trajo aparejado la política recesiva del macrismo. De esta manera, se concluyó que de los 666.188 nuevos desocupados, un mínimo de 205.869 (el 30%) y un máximo de 360.424 (el 54%) le correspondería al efecto de la política económica desplegada por el Gobierno de Macri. El restante, habría de atribuirse a Cristina, o mejor dicho, al efecto de recuperación de la credibilidad en las estadísticas públicas del nuevo INDEC.

Pero en el presente material buscamos profundizar la lectura anterior considerando un conjunto más amplio de problemáticas que atañen a la fuerza laboral. En este sentido comenzamos por afirmar que la tasa de desocupación no es el único indicador que denota las necesidades instisfechas de la fuerza de trabajo para lograr su inserción en el mercado laboral. Existen zonas grises al interior del universo de los ocupados que pueden ser reconceptualizadas conforme a la existencia de un grupo sociolaboral con características similares a la de los descupados. Este grupo está conformado por aquellos ocupados que mantienen un empleo de subsistencia mientras realizan actividades de búsqueda.

Al segundo trimestre de este año, período en el cual la tasa de desocupación alcanzaba el 9,3% de la PEA, la cantidad de ocupados demandante de otro empleo era de 2,9 millones representando el 15,7% de la PEA. Por lo tanto, en conjunto la presión global efectiva sobre el mercado laboral alcanza nada menos que el 25% de la PEA. Ello implica que uno de cada cuatro personas no consiguen inserarse en el mercado laboral según sus necesidades y buscan activamente hacerlo.

Un tercer grupo entra en consideración al evaluar la disponibilidad al interior de los ocupados, es decir, aquellas personas que se encuentran trabajando y demandan efectivamente uno alternativo, pero aún así estarían disponibles para hacerlo. Los mismos constituyen el 6,1% de la PEA y quedan incluidos en la  conformación de un universo más amplio denominado disponibilidad de mano de obra, que abaraca a 5,7 millones de personas y representa el 31,1% de la PEA.

En este sentido, en lugar del 9% es más cercano al 30% el número que representa el proxy del “ejército de reserva” que en la literatura económica se concibe como aquel excedente de mano de obra que las condiciones de mercado no logran incorporar pero que además tiene la funcionalidad de lograr deprimir la media salarial conforme a la pugna por un empleo.

Cuadro Nº1: Disponibilidad de mano de obra y presión sobre el mercado laboral. II trimestre 2016.

Total Nacional
Cantidad
PEA 18.451.272
Ocupados que demandan otro empleo 2.896.893
Ocupados no demandantes pero
que desean trabajar más
1.130.017
Desocupados 1.719.246
Disponibilidad de mano de obra 5.746.156
Presión efectiva sobre el mercado laboral 4.616.138

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

Razón y consecuencia de lo anterior resulta el actual cuadro laboral signado por la informalidad y la precariedad laboral. La vigencia de condiciones mayormente precarias en las que se reproduce la fuerza de trabajo en la Argentina implica niveles significativos de presión sobre el mercado de trabajo que a su vez, agrava tales condiciones de inserción. Un ciclo articulado y simultáneo que atenta cotidianamente contra las condiciones de trabajo al tiempo que empobrece el salario.  Una de las facetas de la informalidad -aunque no la única- se la puede aprehender del indicador conocido como asalariados no registrados. El mismo describe la precariedad circunscripta a los trabajadores que ocupan puestos de trabajo en relación de dependencia que no cuentan con descuento jubilatorio. Tan sólo la carencia de este atributo, que claro está reviste un acto de ilegalidad por parte del empleador, afecta al 33,4% del total de asalariados. Conviene resaltar que la tasa de asalarización alcanza el 75,3% como resultado de la permanencia de un 20,3% de la fuerza de trabajo que se desempeña bajo la forma del autoempleo.

Cuadro Nº2: Ocupados según categoría ocupacional. II trimestre 2016.

Total Nacional
Total Ocupados 16.732.026
Patrón 633.513
Cuentra propia 3.403.517
Asalariados 12.596.367
Asalariados registrados 8.393.116
Asalariados no registrados 4.203.251
Trabajador familiar sin remuneración 105.738

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

Sin embargo, la precarización laboral no se reduce sólo al ámbito de los asalariados así como tampoco se acota a la ausencia de un descuento jubilatorio. En el siguiente cuadro presentamos una visión más amplia que contempla una mayor variedad de inserciones precarias, ya sea a través del tipo de contrato laboral establecido o bien, como resultado del nivel de retribución efectiva.

De esta manera, la información provista al segundo trimestre destaca que el 35,2% de la fuerza de trabajo tiene alguna modalidad precaria o directamente carece de la posibilidad de acceso a un empleo. En este segmento quedan agrupados, a grandes rasgos, cuatro subgrupos importantes: los desocupados, los asalariados no registrados, los trabajadores familiares (como una forma de trabajo no remunerado) y los asalariados que a pesar de mantener un vínculo laboral formal tienen un período previamente estipulado de finalización de su contrato lo cual convierte el empleo en una relación inestable.

Por otro lado, se encuentra otro segmento de trabajadores precarizados cuya  vulnerabilidad se encuentra asociada exclusivamente con el magro nivel salarial. Para evitar interposición de formas precarias de inserción laboral (puesto que la simultaneidad de precariedad en el contrato y en el ingreso es usual) consideramos sólo las categorías ocupacionales que no anticipan, a simple vista, la precariedad de su puesto de trabajo. De esta manera, surge que si bien los asalariados registrados tienen tiempo indefinido de contrato, una porción de ellos perciben una retribución inferior al salario mínimo legal. En el caso del cuentapropismo, si bien tal categoría históricamente hacía referencia a un grupo privilegiado de trabajadores que habían logrado acumular un pequeño capital como para desarrollar su actividad por vía del autoempleo, en el cuadro laboral de los últimos treinta años este segmento de trabajadores se ha reconvertido en empleos de subsistencia de la fuerza de trabajo excluida del mundo formal. En este sentido, se verifica entonces que al segundo trimestre, el 15,9% de la fuerza laboral denota algún tipo de precariedad en sus ingresos laborales de manera exclusiva.

Como resultado de lo anterior, cabe destacar que promediando el año 2016 existen en la Argentina más de nueve millones de trabajadores precarios, es decir, el 51,1% del total de la fuerza laboral que actualmente asciende a 17,8 millones.

Cuadro Nº3: Precarización laboral según categorías. II trimestre 2016.

Total Nacional
Cantidad
Fuerza total laboral 17.817.759
Fuerza laboral precarizada 9.105.198
Por ausencia de contratación laboral
o modalidad precaria
6.268.733
Desocupados 1.719.246
Asalariados No registrados 4.203.251
Trabajadores familiares 105.738
Asalariados Registrados
con tiempo de finalización en su contrato
240.499
Por precariedad en los ingresos
(ganan por debajo del salario mínimo por hora)
2.836.465
Cuenta Propia 1.803.714
Asalariados Registrados (Permanentes) 1.032.750

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

La comparación inevitable a la que conduce la descripción anterior es con respecto a la última información disponible correspondiente a la gestión anterior que, como es de público conocimiento, se interrumpió antes de llegar a finalizar el año 2015. Si bien la información que correspondía a la serie del mercado de trabajo publicada por la intervención del INDEC brinda datos hasta el tercer trimestre, las bases de datos con información detallada se disponen al segundo trimestre de ese año. Lo interesante del caso es que ello permite disponer de una lectura de lo sucedido en el último año.

Se verifica entonces que la tasa de precarización laboral tuvo un ascenso importante en este período. La misma pasó del 46,3% en el segundo trimestre del 2015 al 51,1% en idéntico período del 2016. Ello implicó un aumento del 10,3% de la tasa y la extensión de la precariedad laboral a 1,2 millones de trabajadores.

Al analizar al interior de las categorías establecidas surge que la mitad del aumento se explica por el mayor desempleo aunque similar impacto adquiere aquellas figuras laborales que son retribuidas por debajo del mínimo legal establecido en cada período considerado (se observa que los trabajadores que denotan  precariedad exclusivamente por sus ingresos laborales crecen en más de 586 mil). Pero también debe destacarse, la mayor cantidad de asalariados no registrados a pesar de la caída de su incidencia en el total de la fuerza de trabajo.

Cuadro N°4: Comparación trimestral y variaciones de la evolución de la fuerza laboral precarizada según modalidad. Total Nacional. 2do Trimestre 2015 vs. 2do Trimestre 2016.

  2do Trimestre 2015 2do Trimestre 2016 Variación anual
  Cantidad % Cantidad % Poblacional
absoluta
Fuerza total laboral 17.022.163 100,0% 17.817.759 100,0% 795.596
Fuerza laboral precarizada 7.889.254 46,3% 9.105.198 51,1% 1.215.944
Por ausencia de contratación laboral o modalidad precaria 5.639.238 33,1% 6.268.733 35,2% 629.495
Desocupados 1.165.607 6,8% 1.719.246 9,6% 553.639
Asalariados No registrados 4.151.709 24,4% 4.203.251 23,6% 51.542
Trabajadores familiares 94.696 0,6% 105.738 0,6% 11.041
Asalariados Registrados con tiempo de finalización en su contrato 277.966 1,6% 240.499 1,3% -37.468
Por precariedad en los ingresos (ganan por debajo del salario mínimo por hora) 2.250.016 13,2% 2.836.465 15,9% 586.449
Cuenta Propia 1.476.154 8,7% 1.803.714 10,1% 327.560
Asalariados Registrados (Permanentes) 773.862 4,5% 1.032.750 5,8% 258.888

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

La profundización del cuadro de pauperización en la condiciones de inserción de la fuerza de trabajo se traduce inexorablemente en el empobrecimiento salarial y por lo tanto, en el deterioro de las condiciones de vida del campo popular. Este proceso conocido ampliamente como “ajuste” tuvo lugar sobre una situación laboral por demás ajustada. Es decir, el derrotero de la media salarial describía una caída en términos reales iniciada con mayor énfasis a partir del año 2012: al llegar al II trimestre del 2015 se verificaba que el poder de compra del salario era un -4,2% inferior al existente en el IV trimestre del 2011.

Sin embargo, el irresponsable diagnóstico de la actual gestión que insistía en observar derroches y excesos cuando sólo había agravamiento y deterioro en el bienestar de la población, conllevó a la acentuación de la trayectoria descripta. En el siguiente cuadro se observa, en base a la información publicada por el INDEC que el poder de compra del ingreso medio de los ocupados es un -7,5% inferior durante el 2016 respecto del año anterior (pasando por alto aquí el efecto que pudo tener la recuperación de las estadísticas en la captación del salario y los ingresos laborales). Al observar en detalle la dinámica de cada categoría ocupacional surge que todas, con excepción de los patrones, vieron caer sus ingresos reales siendo el cuentapropismo el segmento que tuvo el descenso más importante –del -12,7%-. De esta manera, el ingreso medio de los ocupados sin considerar los patrones cayó del II trimestre 2015 al 2016 un -8,3%.

Cuadro Nº5: Evolución salarial de los ocupados según categoría ocupacional. II trimestre 2016 vs II trimestre 2015.

II 2015 II 2016 Evolución nominal Evolución real
Patrones $ 9.933,4 $ 15.343,0 54,5% 6,0%
Cuenta Propia $ 5.428,7 $ 6.905,7 27,2% -12,7%
Asalariados $ 7.385,7 $ 10.000,2 35,4% -7,1%
   Registrados $ 9.069,1 $ 12.384,8 36,6% -6,3%
   No Registrados $ 3.977,9 $ 5.238,6 31,7% -9,6%
Ocupados $ 7.059,4 $ 9.510,1 34,7% -7,5%
Ocupados s/ patrones $ 6.948,2 $ 9.280,6 33,6% -8,3%
IPC 100,0 145,7 45,7%

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

Surge entonces que el ingreso medio de la Argentina es de aproximadamente $9.300 pero que, al considerar tan sólo las ocupaciones remuneradas, asciende a $10.071. Ello es el resultado de un esquema generalizado de baja retribución al trabajo en el cual seis de cada diez ocupados ganan menos de $10.000, monto inferior a la canasta básica total para una familia tipo que promedia los $12.000[2]. Por lo tanto, en lugar de ser una opción, en la Argentina la incorporación de más de un miembro del hogar al mercado laboral es una necesidad para la reproducción de las condiciones materiales de vida de los hogares de la clase trabajadora. En este sentido, actualmente y desde hace tiempo, el acceso a un empleo no asegura condiciones mínimas de existencia. Surge de la información del II trimestre 2016 que mientras la tasa de pobreza de la población en general alcanzó el 32,2%, la incidencia de este fenómeno en el conjunto de la población ocupada es del 22,2%. Es decir, que de los casi 17 millones de ocupados, 3,7 millones son pobres a pesar de tener un empleo. La situación más extrema, el hambre, afecta a más de medio millón de trabajadores con empleo demostrando la agudeza que puede alcanzar el fenómeno de la precarización laboral.

Cuadro Nº6: Ocupados que ganan menos que el salario medio. Total Nacional. II trimestre 2016.

Grupo decílico Media
1 1.369
2 3.076
3 4.611
4 6.242
5 7.667
6 9.178
Ingreso Medio (Ocupados con Ingresos) 10.071
7 10.539
8 12.971
9 16.478
10 28.591
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

Cuadro Nº7: Nivel de Pobreza e Indigencia en los ocupados. Total Nacional. II trimestre 2016.

Total Ocupados
(Población Urbana)
Total País
Tasa Cantidad de
Personas
Tasa
Pobreza 22,2% 3.712.930 32,2%
Indigencia 3,2% 527.633 6,3%
Total 100% 16.739.135 100%

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la EPH – INDEC.

En este marco, la valorización del producto del trabajo se aleja cada vez más de lo retribuido a quienes lo producen. Se observa entonces que el PBI a precios de mercado al II trimestre 2016 alcanza los $8,2 billones mientras que la masa salarial asciende a $1,8 billones quedando el resto como excedente empresario bruto. La participación de la masa salarial, por lo tanto, es del 23%. Al evaluar tal participación al II trimestre 2015, como escenario final de la anterior gestión, surge que la incidencia era del 23,8%. Esta caída de casi un punto porcentual de la masa salarial implicó la transferencia de $63.200 millones de los trabajadores hacia –principalmente- los grupos económicos concentrados, en tan sólo un año.

Cuadro Nº8: Participación de la Masa Salarial en el PBI (a precios corrientes), en millones de pesos. 2do trimestre 2015 vs 2do trimestre 2016.

Categoría Ocupacional 2do trimestre 2015 2do trimestre 2016
Masa Salarial % Participación de la Masa Salarial sobre el PBI Masa Salarial
Cuenta Propia 207.633 3,54% 282.044
Asalariados 1.190.719 20,29% 1.615.546
Asalariados Registrados 992.537 16,91% 1.351.316
Asalariados No registrados 198.182 3,38% 264.230
Total Ocupados sin Patrones 1.398.352 23,83% 1.897.590
PBI a Precios Corrientes 5.867.828,0 8.228.249,2

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC.

 

  1. La dinámica del Mercado Laboral al III trimestre 2016

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Como hace tiempo no ocurría, finalmente volvió a aparecer en un comunicado de prensa sobre la presentación de las tasas básicas del mercado laboral una descripción –aunque muy breve- sobre los resultados publicados:

“Los resultados del tercer trimestre de 2016 con relación al trimestre anterior no presentan diferencias estadísticamente significativas en el empleo y la actividad, pero sí en la desocupación que disminuye 0,8 puntos porcentuales en el total. Mantienen la actividad, el empleo, y la desocupación sin cambios (estadísticamente significativos) 24 de los 31 aglomerados cubiertos por la EPH.”[3]

Y no resulta para nada casual que se haya realizado en esta oportunidad, puesto que si bien es la primera presentación desde que comenzó el proceso de recuperación del área de EPH que permite realizar una comparación confiable en el tiempo, los resultados publicados son difíciles de explicar.

En un contexto recesivo generalizado de la economía, es decir en plena retracción del conjunto de los sectores de actividad que conforman el entramado productivo, cuesta mucho comprender cuales son los motivos por los cuales se deduce la siguiente dinámica en el plano laboral:

  • El empleo pasó del 41,7% al 42,1%, es decir que se experimentó un incremento de un 1% del empleo lo cual significó la creación de 204.613 puestos de trabajo.
  • La actividad quedó estancada en el 46%.
  • La tasa de desocupación cayó en un -8,6% al caer del 9,3% al 8,5%. Ante el estancamiento de la actividad, se presume que casi 144 mil desocupados, encontraron empleo durante el tercer trimestre.

Sin embargo, la lectura comparativa recién realizada sobre la trayectoria trimestral de las tasas generales se enfrenta  con la explicación provista desde el área de la EPH básicamente en un punto: según la lectura comparativa el empleo sube en cambio en el comunicado de prensa del INDEC se asegura que el empleo está estancado en relación al trimestre anterior. La coincidencia, sin embargo, radica en que la tasa de desocupación es inferior y la tasa de actividad está estancada.

La incorporación del concepto de significancia estadística por parte del actual INDEC, hasta el momento ausente en los comunicados oficiales, parece tener la intención de advertir sobre la realización de diagnósticos apresurados respecto a la reactivación del actual ciclo económico. Aunque escasamente explicado, el concepto guarda relación con lo mencionado en el anexo sobre las características propias  de las encuestas por muestreo en las cuales los valores “tienen asociado un error cuya cuantía también se estima permitiendo conocer la confiabilidad de las estimaciones. Estos resultados indican el nivel probable alcanzado por cada tasa a partir de la muestra admitiéndose oscilaciones de este nivel, en más y en menos, con un grado de confianza conocido”[4]. En otros términos,  lo anterior indica que como el nivel publicado de la tasas tiene un intervalo de ocurrencia de la misma, si el valor correspondiente al próximo trimestre se ubica al interior del mismo o su intervalo tiene intersección con el intervalo anterior, las diferencias no son estadísticamente significativas. Esta explicación permite comprender las diferencias entre nuestra lectura de simple comparación de la tasa de empleo en contraposición con la conclusión alcanzada en el comunicado. De todos modos, el razonamiento que implica la lectura vía la significancia estadística sólo tiene sentido de realizar si lo que se desea es sólo evaluar la trayectoria de una tasa exclusivamente (que en este caso implicaría decir que la tasa de empleo no se movió en realidad) pero no sirve para realizar una lectura integral, puesto que si el empleo y la actividad se encuentran estancados no sería posible justificar la caída de la tasa de desocupación.

Cuadro Nº9: Evolución de las tasas básicas del mercado laboral. III trimestre 2016 vs. II trimestre.

3º Trim 2016 2º Trim 2016 Variación de tasas
Tasas Población Tasas Población  
Actividad 46,0% 18.513.359 46,0% 18.465.233 0,0%
Empleo 42,1% 16.943.748 41,7% 16.739.135 1,0%
Desocupación 8,5% 1.573.636 9,3% 1.717.267 -8,6%
Subocupación 10,2% 1.888.363 11,2% 2.068.106 -8,9%
Subutilización laboral 18,7% 3.461.998 20,5% 3.785.373 -8,8%

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC.

Por fuera de lo anterior, de todos modos, existen algunas otras cuestiones que es necesario considerar antes de asumir la reciente publicación como un pronóstico alentador en términos socioeconómicos:

  • Por un lado, la comparación interanual -como tal, despejada de cualquier efecto estacional- devuelve un escenario actual de menor o igual nivel de empleo y mayor desocupación.
  • Otras fuentes dedicadas al relevamiento de la dinámica del empleo indican la existencia de un panorama de estancamiento durante el trimestre en cuestión como efecto conjunto de caídas marginales de algunas categorías y aumentos igual de escuetos en otras.
  • Por otra parte, las advertencias metodológicas realizadas por la EPH del INDEC indican que la recuperación del área es un proceso que se irá consumando con el correr del tiempo.

La comparación interanual

Al contrastar las últimas tasas publicadas con respecto a las verificadas en idéntico período durante el año anterior surge que:

Si se considera el 3er trimestre 2015 sin arreglo del efecto de manipulación[5] del 2007-2015

  • La tasa de actividad sube un 2,7% como efecto de un aumento en la desocupación que se expresa en una suba del 44,1% de la tasa y casi 522 mil desocupados más.
  • El empleo se mantiene prácticamente estancado o con una leve caída del -0,2% que sólo por efecto del crecimiento poblacional se manifiesta en una mayor cantidad de ocupados.

Si se considera el 3er trimestre 2015 con arreglo del efecto de manipulación[6] lo cual implica considera una mayor tasa de desocupación que la publicada para este período

  • El empleo tiene el mismo comportamiento que el descripto en el párrafo anterior
  • La desocupación asciende pero en apenas un 3% lo cual implica 61 mil desocupados más bajo la hipótesis de una tasa de actividad constante.

Cuadro Nº10: Evolución interanual de las tasas básicas del mercado laboral. III trimestre 2016 vs III trimestre 2015.

3º Trim 2016 3º Trim 2015 Variación de tasas   
Tasas Población Tasas Población  
Actividad 46,0% 18.513.359 44,8% 17.827.015 2,7%
Actividad* 18.513.359 46,0% 18.304.524 0,0%
Empleo 42,1% 16.943.748 42,2% 16.792.411 -0,2%
Desocupación 8,5% 1.573.636 5,9% 1.051.794 44,1%
Desocupación* 1.573.636 8,3% 1.512.113 2,9%
Subocupación 10,2% 1.888.363 8,6% 1.533.123 18,6%
Subutilización laboral 18,7% 3.461.998 14,5% 2.584.917 29,0%
Subutilización laboral* 3.461.998 16,9% 3.086.302 10,9%

* Estimaciones propias de la PEA, desocupación y subutilización laboral.

Fuente: Elaboración propia en base a EPH-INDEC.

Advertencias metodológicas realizadas por el área de la EPH

Por último conviene considerar algunas cuestiones resaltadas en los propios informes de prensa realizados por el área de EPH del INDEC. Por un lado, el señalamiento de un proceso de revisión no instantáneo de la muestra, denominada MMUVRA[7], que representa la unidad de observación básica desde la que se derivan los resultados de la dinámica laboral entre otros indicadores de la encuesta. La misma, según señala el anexo del último comunicado, se encuentra en pleno proceso de revisión producto de irregularidades halladas por el equipo que busca normalizar el área. Entre tales irregularidades se destaca el recorte espacial de algunos aglomerados realizado a partir de mediados del 2013 en ocasión al cambio promovido en la muestra a raíz de a disposición de los nuevos resultados censales (que dicho sea de paso, los mismos son objeto de una causa en sede judicial). Según el comunicado de prensa, luego de la primera revisión se encontró que “cierta cantidad de aglomerados presentan diferencias significativas o muy significativas con respecto a su cobertura, concentrándose la omisión mayoritariamente en áreas periféricas”. Esta última mención implicaría, a primera vista, considerar que las estimaciones brindadas no estarían conteniendo información socioeconómica sensible acerca de zonas desfavorecidas de un conjunto de aglomerados, lo cual lleva a considerar como optimistas a los niveles y las trayectorias -hasta tanto no se corrijan tales omisiones- de las publicaciones recientes.

Cuadro Nº13: Diferencias actuales de la muestra respecto a la cobertura histórica

[1]“Recuperando la credibilidad: desocupación del 9,3% ¿cuánto de Macri y cuánto de Cristina?” www.ipypp.org.ar

[2]Según la serie de CBA y CBT publicadas por el INDEC en función del cambio metodológico.

[3]Durante el tercer trimestre el EMAE registró una caída del 0,8%. Ello implica que al mes de Septiembre 2016 la actividad económica es  -3,7% inferior respecto a  igual mes del año anterior. En relación a la industria manufacturera, la situación es aún más crítica ya que la actividad del tercer trimestre es un -20% inferior a la del segundo. La construcción continúa cayendo aceleradamente incorporando una caída trimestral de nada menos que el -35%.

[4]Mercado de Trabajo: principales indicadores (EPH). Tercer trimestre 2016. EPH – INDEC (pág. 14)

[5]Como se describió en otra oportunidad, una de las estrategias de manipulación del INDEC intervenido más difundida consistía en pasar desocupados a la inactividad. Para contrarrestar este efecto, desde el Instituto se mantuvo constante la tasa de actividad del II trimestre 2016 para luego determinar la desocupación resultante.

[6]Como se describió en otra oportunidad, una de las estrategias de manipulación del INDEC intervenido más difundida consistía en pasar desocupados a la inactividad. Para contrarrestar este efecto, desde el Instituto se mantuvo constante la tasa de actividad del II trimestre 2016 para luego determinar la desocupación resultante.

[7]Muestra Urbana de Viviendas de la República Argentina

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