Repudio al asesinato de Rafael Nahuel y la represión ejercida en Bariloche

Comunicado de prensa de la Mesa Ejecutiva del Parlamento Plurinacional

En repudio a la violenta represión del estado al Loft Lofken Winkul Mapu, tras confirmarse el asesinato del hermano Rafael Nawel de 22 años y la existencia de dos heridos de bala en la localidad de Bariloche provincia de Río Negro,

CONVOCAMOS MAÑANA DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE A LAS 17.30 HORAS A CONCENTRARNOS EN PLAZA DE MAYO.

Exigimos garantías por la vida de los hermanos mapuches. Basta de asesinar y criminalizar el ejercicio nuestro derecho. El Estado provincial y el Estado Nacional son responsables de esta muerte.

Mesa ejecutiva del Parlamento Plurinacional

Mirian Liempe (Mapuche). Luis Romero (Quechua). Roberto Aramayo.(Diaguita)

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Pibe tigre asesinado

Rafa, un pibe de barrio

 

Pibe tigre asesinado

“Se fue al campo para despejarse un toque” con esas palabras el Maxi, su amigazo de la vida, nos anunció que Rafa se había ido con su tía a la recuperación mapuche de Mascardi y que por eso esa semana no iba a estar entre nosotros. No tenía militancia mapuche reconocida  pero en la búsqueda, de un proyecto de vida cerca de la naturaleza y el bosque, que lo sacara de una realidad agobiante, encontró la muerte a manos de la Prefectura y la Gendarmería.

Hospital Zonal 25-11. Fotos euge neme

Autoconvocatoria en el Hospital zonal de Bariloche. Foto Euge Neme

Rafa caminaba por los bordes, como tantos pibes de los barrios que le disputan una revancha a la dura vida que les tocó en las barriadas humildes del alto de Bariloche. Conseguir  laburo piola con apellido mapuche y dirección en el  Nahuel Hue es casi una utopia. Por eso el Rafa andaba por los bordes y caminaba los espacios que lo esperanzaban con un cielo azul en el horizonte gris de Bariloche.

A diferencia de los otros pibes , que se avergüenzan de su apellido mapuche o hasta toman partida por el discurso del opresor; el Rafa  sabia perfectamente lo que es participar de un “trawun”, de una “prerrogativa”, de saber que sus familiares directos son autoridades del pueblo ancestral mapuche. Que de eso se está  orgulloso, no avergonzado.

Había aprendido a soldar y se manejaba con la carpintería. Las últimas semanas reparó el arco de futbol del Ruka Che donde todos los martes y viernes nos juntamos a fabricar el proyecto de vida que la ciudad les niega.

Ayer su destinó se truncó cuando las balas asesinas de las fuerzas de seguridad nacionales despejaron a sangre y fuego el sacrosanto derecho a la propiedad privada. Que en este sistema, vale más que la vida de un pibe tigre.

Ayer mientras esperábamos ver el cuerpo para poder confirmar que se trataba del Rafa la única imagen que pude ver, es su sonrisa, sus ganas de encontrarle un atajo a tanta miseria planificada. Su sueño de quizás rescatarse en la espesura del monte, de volver tras los pasos al despojo del  pueblo mapuche y rescatarse con una forma de vida cerca de la tierra y los animales.

Ese. El sueño del pibe tigre se fue para siempre. Nos queda su sonrisa, su sueño trunco  y el abrazo que me hubiera gustado darle antes de su último viaje…

Por Alejandro Palmas

Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

Rafa, un pibe de barrio

Tenía 22 años. No era militante mapuche, pero estaba en Villa Mascardi para acompañar a algunos familiares en la comunidad desalojada. Participaba en actividades solidarias y comunitarias, y hacía changas para aportar a la casa. Otro joven, pobre, y del Alto, muerto violentamente en Bariloche.

 26/11/2017
 Bariloche
 Santiago Rey
A la una y media de la mañana del recién comenzado domingo, María Nahuel llegó a la humilde casa de la familia de Rafael, en el barrio Nahuel Hue. Llevaba la peor noticia: el joven asesinado por la Prefectura durante la represión en la comunidad en Villa Mascardi era Rafael Nahuel.

Los padres de Rafael y su hermano menor de sólo 12 años enmudecieron y se abrazaron. A las dos de la mañana los recibió el Juez Gustavo Villanueva, pero no los dejó ver el cuerpo.

Rafael no era militante mapuche. La rama paterna de su familia, sí. Su tía, María Nahuel fue una de las detenidas durante el desalojo del pasado jueves. Hasta la comunidad Lafken Winkul Mapu había ido Rafael para acompañar a familiares y amigos. En una casilla de palos y nylon lo sorprendió el avance represivo de la Prefectura. Lo mataron de un tiro.

Dolor en la puerta del Hospital Zonal (foto José Luis Zamora)

Chulengos y parrillas

“Vivía en una casa y una familia muy vulnerada, muchos problemas”, coinciden en contextualizar todos los referentes de organizaciones que compartieron actividades y proyectos con Rafael Nahuel.

Flaco, hermano del medio, laburador, Rafael participaba del proyecto Semillero del Colectivo Al Margen, donde aprendía el oficio de carpintería, luego del almuerzo y el fulbito diario. Este año había comenzado a participar de esa actividad, y con la misma organización conoció el distante Cerro Catedral, bajo el programa Esquí Social.

Rafael Nahuel

“Hacía changas con todo lo que había aprendido”, cuenta a En estos díasAlejandro Palmas, referente de Al Margen.

Fue Alejandro el que a las 22,30 horas del sábado llevó a su vivienda en el Alto de Bariloche a la familia de Rafael, luego de varias horas en la puerta del Hospital. Les compró unas empanadas y los acompañó hasta que a la 1,30 María Nahuel llegó con la noticia.

“Es un pibe re de barrio, changueaba como podía para ayudar a la familia”, recuerda Alejandro mezclando los tiempos presente y pasado. ¿Por qué estaba en la comunidad? “Iba a ir un rato al campo, le dijo a la familia, a acompañar a algunos familiares y amigos. No era militante mapuche, pero tenía clara la lucha territorial que se estaba dando. Cada tanto participaba de algunas ceremonias”, rememora Alejandro.

Tensa espera en el Hospital (foto José Luis Zamora)

Hincha fanático de Boca, jugaba al fútbol en cuanto potrerito había en los barrios del Alto. Mientras caminaba por esas calles de tierra, levantaba todos los fierros que encontraba, para hacer algún chulengo o parrilla. “Era muy buen soldador”, explica Fernando Fernández Herrero, referente del San José Obrero, una fundación que trabaja en la integración de los chicos de la zona.

En 2011 Rafael se acercó a la experiencia popular denominada Alto Construcciones -que luego derivó en el San José Obrero-, un espacio para el aprendizaje de oficio, la contención y la búsqueda de una salida laboral para los jóvenes de los barrios más vulnerados de Bariloche. Con sólo 15 años, Rafael participaba de un grupo de la capilla del Nahuelo Hue, y desde allí llegó al proyecto Alto Construcciones. “Rápidamente aprendió el oficio de herrero, le ponía muchas ganas al taller”. Tantas que, sin llegar a ser un capacitador, se convirtió en un líder del grupo.

Rafael Nahuel en uno de los talleres en los que participaba

Fernández Herrero le dice Rafita. “Era muy flaquito Rafita”, dice. “Era el típico pibe de familia muy golpeada que anda por la calle solo y que se las arregla como puede. Muy buen pibe”, dice, y suma a Rafael a la larga lista de jóvenes, pobres y del Alto que murieron en los últimos años. En distintas circunstancias murieron, pero siempre son jóvenes, pobres y del Alto.

Rafa siempre andaba con su mejor Migo, otro pibe de su edad, otra historia del Alto de Bariloche.

Murió hace aproximadamente un año, como tantos jóvenes del Alto.

Un año después a Rafael lo mató la Prefectura. Los pobres siguen poniendo los muertos de la grieta social.

Director periodístico: Santiago Rey

 

 

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