Lozano: “Las changas y la precariedad rodean el leve descenso en la tasa de desocupación”

Publicamos el Informe sobre los nuevos datos publicados por el INDEC sobre Mercado Laboral al 4to. Trimestre de 2017, elaborado por Claudio Lozano y Tomás Raffo, coordinadores del equipo del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas de Unidad Popular (IPyPP).

Para Lozano, “en el año en el que el Gobierno puede exhibir una recuperación de la actividad económica,  los 666.500  nuevos puestos de trabajo generados, solo permitieron bajar el desempleo en apenas 14.800 personas. La razón es simple, el resto de los puestos de trabajo absorbieron la población inactiva que había dejado de buscar empleo en el marco de la recesión del 2016 y que volvió a hacerlo en el segundo semestre del 2017. Pero además los nuevos puestos de trabajo revelan la proliferación del empleo clandestino y el autoempleo en la economía argentina. Ocho de cada diez de los nuevos puestos de trabajo responden a estas características. El gobierno de Macri lejos de mejorar la calidad del empleo, ha destruido casi 70.000 puestos de trabajo del sector industrial en los últimos dos años, en el 2017 casi la mitad del empleo generado es empleo clandestino y el 35% es cuentapropismo. Las changas y la precariedad rodean el leve descenso en la tasa de desocupación”.

El mercado laboral al 4to trimestre 2017

Base Estadística: Samantha Horwitz; Javier Rameri; Ignacio López Mieres.

Coordinación: Claudio Lozano; Tomás Raffo

El gobierno busca presentar los resultados publicados recientemente como una buena noticia: “más empleo y menos desocupación” pero omite explicar cuáles son la características de esta tenue recomposición y el contexto económico de inestabilidad en el que se encuentra.

De manera breve, es posible afirmar que luego de la caída del empleo experimentada desde finales del 2015 hasta la primera parte del año 2017 (la tasa pasó del 42,2% en el III trimestre 2015, a promediar el 41,9% en el 2016 y el 41,4% en el primer semestre 2017), la segunda parte del año muestra signos de recuperación en el nivel de empleo como resultado principalmente de dos fenómenos, nada novedosos para el mercado laboral, pero que actualmente adquieren mayor importancia. Por un lado, la alternativa del autoempleo como modalidad de subsistencia de la fuerza laboral expulsada de los mecanismos tradicionales de inserción que, en base a la información publicada hasta el momento, dio cuenta del 35% del empleo generado. Y por otro lado, la incorporación de ocupados en modalidades asalariadas informales, carente de derechos y garantías, que representaron aproximadamente la mitad de las nuevas ocupaciones (al II trimestre 2017).  Es decir, que 8 de cada 10 ocupados nuevos de esta recomposición del empleo obedece tanto a la extensión de la informalidad y el consiguiente abaratamiento de la mano de obra que busca alcanzar el Gobierno y reforzar con la venidera reforma laboral, como a la capacidad de los desocupados de autoinventarse un empleo. No debe resultar extraña la mayor aceptación de inserciones precarias por parte de la población que explicó el aumento del nivel del empleo, en un marco laboral de escasas oportunidades de empleo formal, un proceso inflacionario que no cesa y que amenaza con profundizarse frente a los anuncios de aumento de tarifas en electricidad, gas y transporte en los próximos meses. Como reflejo de ello, el salario[1] cayó durante el año 2016 un 6% y la marginal recuperación del 2017 fue insuficiente situándolo por debajo del 2015 en un 4,5%.

Por otra parte, el efecto rebote que la actividad económica tuvo en el 2017 luego de la caída  del año anterior, generó condiciones de posibilidad para el crecimiento del empleo que resultan ser absolutamente inestables. El crecimiento económico del 2,5% verificado obedece mayormente al impacto de la obra pública sobre la inversión, que difícilmente pueda mantenerse, conforme a su vinculación con el proceso de endeudamiento público y la carga que los servicios de la deuda le infringen al déficit fiscal.

Cabe resaltar, por otro lado, que la caída de la desocupación que se observó durante los dos últimos años de gestión de Cambiemos (que reestimando la tasa adulterada del 2015 parte del 8,2% y alcanza actualmente el 7,2%), no se constituye como un síntoma virtuoso del mercado de trabajo. En pocos términos, la caída experimentada en el año 2016 estuvo vinculada al efecto desaliento de la población desocupada que ante un contexto de ausencia de oportunidades de empleo postergó las estrategias de búsqueda (lo anterior se observa a partir de la caída de la tasa de actividad de 0,7 p.p. en simultáneo con la caída de la desocupación, -6,6 p.p., y el empleo, -0,3 p.p.).

Asimismo, la caída de la desocupación del 2017 -centrada en el segundo semestre del año ya que en el primero se verificó un aumento- refleja la insuficiencia del proceso de recuperación del empleo para dar respuesta a las necesidades de inserción de la fuerza laboral. Esta situación se observa al constatar que, mientras se generaron 666,5 nuevas ocupaciones, la disminución de la población desocupada tuvo un impacto muy inferior ya que cayó en apenas 14,8 mil dando cuenta de la casi nula capacidad que tiene la generación de empleo sobre la resolución de la desocupación (la misma fue de apenas el 2,2% durante el último año). Lo anterior se explica principalmente, por la reactivación de las estrategias de búsqueda que durante el año 2016 se refugió en la inactividad a la espera de una mejora en el contexto laboral.

En concreto, la reactivación económica del año 2017 trajo aparejado un mercado laboral con una recomposición del empleo sobre la base de ocupaciones precarias sin efectos significativos en el descenso de la desocupación.

Por último, cabe destacar que durante el año bajo, a pesar de verificarse un contexto laboral de aumento del empleo y caída de la desocupación, en 19 aglomerados urbanos[2] se observa dinámicas laborales con signos claros de deterioro ya sea, porque hay un proceso de retracción del empleo (con aumentos o caídas en la desocupación según las estrategias de búsqueda o desaliento de la población sin trabajo) y cuadros laborales de aumento del desempleo como resultado de una insuficiente generación de empleo en relación a las necesidades de inserción de la población.

 Anexo

 Cuadro 1: Tasas básicas del mercado laboral al 4to trimestre 2017. Evolución trimestral.

  3º Tri 2017 4º Tri 2017 Var.
% Cantidad % Cantidad % Cantidad
Actividad 46,3% 18.846.371 46,4% 18.943.611 0,5% 97.239
Empleo 42,4% 17.282.737 43,0% 17.575.746 1,7% 293.009
Desocupación 8,3% 1.563.634 7,2% 1.367.864 -12,5% -195.770
Subocupación 10,8% 2.039.523 10,2% 1.932.248 -5,3% -107.274
Subutilización laboral 19,1% 3.603.157 17,4% 3.300.113 -8,4% -303.044

Fuente: Elaboración propia en base a EPH – INDEC.

Cuadro 2: Tasas básicas del mercado laboral al 4to trimestre 2017. Evolución anual.

  4º Tri 2016 4º Tri 2017 Var.
% Cantidad % Cantidad % Cantidad
Actividad 45,3% 18.293.364 46,4% 18.943.611 3,6% 650.247
Empleo 41,9% 16.909.225 43,0% 17.575.746 3,9% 666.522
Desocupación 7,6% 1.382.664 7,2% 1.367.864 -1,1% -14.799
Subocupación 10,3% 1.885.853 10,2% 1.932.248 2,5% 46.395
Subutilización laboral 17,9% 3.268.517 17,4% 3.300.113 1,0% 31.596

Fuente: Elaboración propia en base a EPH – INDEC.

 Cuadro 3: Evolución interanual de los ocupados según categoría ocupacional. II trimestres.

 

Crecimiento II trim 2016 – 2017 %
Patrón 55.578 50,6%
Cuenta propia 38.977 35,5%
Asalariados Total -13.005 -11,8%
   Registrado -65.156 -59,3%
   No Registrado 52.151 47,4%
Trabajador familiar sin remuneración 28.390 25,8%
Ocupados 109.941 100,0%

Fuente: Elaboración propia en base a EPH – INDEC.

Fuente: Elaboración propia en base a EPH – INDEC.

[1] En este caso consideramos el RIPTE como referencia salarial en general ya que dispone de actualizaciones en el período reciente.

[2] De las 31 jurisdicciones relevadas.

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